Simplificar no es lo mismo que recortar. Para simplificar hacen falta ingenio, visión estratégica, sentido del equilibrio...; para recortar, sólo hace falta tener poder.
A veces usamos las hojas de cálculo para apresar y torturar a los números, hasta que confiesan lo que queremos. Llevo demasiado tiempo torturando números y no es un trabajo divertido. Dejemos que los números se expresen libremente, tanto si nos hablan del pasado, como del futuro.
Las mandarinas son naranjas eternamente jóvenes. Por eso gustan a los niños, y también a muchos niños mayores...
Perdemos demasiado tiempo hablando de lo que somos, y de lo que son o dejan de ser los demás. Sin embargo, considero mucho más importante lo que realmente hacemos. Más hacer, y menos ser.
- No sé cómo lo haré.
- No sé cómo, pero lo haré.
- ¿Y crees que tienes algún futuro con ese cuerpo pequeño y peludo? Para mí solo eres comida. (le decía un dinosaurio a un mamífero minutos antes de caer el meteorito).
La corbata es un adorno que con frecuencia se usa para añadir glamour estético a un trabajo mediocre. Por ejemplo, una enfermera, no necesita corbata. Su labor es lo suficientemente importante como para no precisar adornos.
¿Tenemos hijos para transmitirles valores, para enseñarles lo mucho que sabemos de la vida? En realidad, deberíamos ser capaces de aprovechar las infinitas oportunidades de aprender que nos dan los hijos...
Cualquier propiedad es, en realidad, un préstamo a largo plazo que hacemos con la tierra. No somos nosotros sino la tierra, la propietaria de cuanto vemos a nuestro alrededor.
Un manzano es capaz de dar manzanas sin necesidad de que un jefe, director o presidente "dirija" el proceso. ¡Fantástica naturaleza!
Vaticinar siempre es difícil. Pero aún lo es más si le preguntamos sobre el futuro a alguien que no sepa interpretar el presente.
Cuando un directivo grita, demuestra que no ha aprendido bien algunos principios muy básicos de la gestión de empresas y de personas.
A un cliente, acostumbra a importarle un pimiento el organigrama de tu empresa, y el cargo que ocupas en él.
En vez de un director de comunicación, algunas empresas necesitan un director de credibilidad, que vele por la coherencia entre lo que la empresa dice y lo que la empresa hace.
Las cuadrículas y las líneas de pauta de las libretas y los cuadernos sirven para que las hojas en blanco nos atemoricen menos.
Para construir el futuro, hay que hablar de lo que hacemos ahora; hablar de lo que haremos mañana no es construir, es soñar.
La ira es una pésima herramienta para lograr objetivo alguno; en realidad es una bomba de relojería que nos explota en las narices cuando pretendemos usarla.
¿Sabes cómo medir el nivel de pasión por tu trabajo?. Simplemente analiza tu estado de ánimo nada más levantarte el lunes...
La pasión no debería ser confundida con la codicia. La equivocación de muchas empresas, especialmente en sus áreas comerciales, es poner codicia donde deberían poner pasión.
Quien vive su profesión de manera apasionada, no muere; quien no tiene la fortuna de apasionarse por su trabajo, no vive.
Los directivos con visión no necesitan que la competencia se adelante y dé un paso, para saber cual es el camino.
¿Practicas lo que predicas?. Uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos es ser coherentes.
Un día es la abreviatura de toda una vida. Si lo desaprovechamos, ¿cómo aprenderemos a aprovechar nuestra vida?
- Buenas, vengo a ver si me dan trabajo en esta empresa...
- El trabajo ha de proporcionarlo Ud. Nosotros, a cambio, le damos dinero...
Las emociones no se planifican. Quizás por eso, algunos productos, servicios, empresas, son tan poco emocionantes: porque sufren un exceso de planificación.
Después de tantos años de libros de gestión y escuelas de negocios, me sigue sorprendiendo que en un número elevado de empresas, especialmente de empresas importantes, sólo se distingan dos colectivos de personas: los que saben, y los que mandan.
Se recoge lo que se siembra, y a veces se recoge mucho más de lo que se siembra. Lo sospechaba, pero hoy he vivido una prueba contundente, emocionante. Hoy he recogido mucho cariño. Me voy, a seguir sembrando...
No es lo mismo respetar las tradiciones que aferrarse a ellas por carecer de imaginación o de espíritu de cambio.
Las empresas con frecuencia escogen a sus colaboradores en función de "para qué me sirve" en vez de "para qué sirve". Esa pequeña diferencia supone un enorme desaprovechamiento de talento.
Las cosas importantes, las verdaderamente importantes, no lo son porque lleven la palabra "importante" en su descripción. Por ejemplo, cuando necesitamos decir que una persona es "importante" de manera explícita, probablemente no lo es.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)